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A veces, tienes la página del Word vacía y te propusiste publicar una nueva entrada en el blog esta semana. Tienes prisa porque te venga una idea y empiezas a escribir el primero que te pasa por la cabeza. No eres consciente pero que todo necesita su tiempo y que necesitas una buena entrada al blog para gustar y que aquellos que dudaban a contratarte acaben decidiéndose. Por qué no nos engañemos, toda acción en las redes sociales que hacemos tiene un propósito, una finalidad comercial. Es por eso que no vale escribir el primero que te pasa por la cabeza. Podría ser un error. Intentar seguir la actualidad o hablar de temas sensacionalistas y a la orden del día, te puede alejar de tu público objetivo.

El mismo puede pasar cuando encaras un proyecto. Hay veces que puedes pensar que necesitas más horas al día. Que estas ocho horas a la oficina no son suficientes para salir adelante todo el trabajo que tienes que hacer. Y, tampoco mentiremos, que nos encanta hacer. La prisa es muy mala consejera, esto es el que me decía mi abuela. Tenía toda la razón.

De aquí nace la importancia de la creatividad y de saber organizarse. Se tiene que trabajar y se tiene que ser persistente con tu trabajo pero no sacarás nada bueno si lo haces de cualquier manera. Hay que dedicar el tiempo necesario pero también hay que tener la mente abierta. Necesita tiempo por digerir las ideas. No serviría de nada hacer  proyectos de diseño gráfico rápido y a salto de mata. El más fácil sería abrir Pinterest para captar cuatro ideas. Quién dice cuatro, puede decir siete. Y, aun así, no serviría de nada. No le estaríamos ofreciendo a nuestro cliente aquello que se merece. Sólo estaríamos liberándonos de trabajo. Una estrategia que puede funcionar a corto plazo pero a la larga nadie llamaría a tu teléfono para pedirte nada. No querrían ni un logo, ni un lettering, ni ningún vídeo.

Si te paras a pensar, el que vendemos son horas. Nuestro tiempo. Habría que optimizarlo pero tenemos que encontrar el equilibrio. Sin prisa pero sin pausa. Ofrecer a cada cliente aquello necesita. Hay proyectos que se tienen que cocinar a fuego lento, que hagan xup-xup y quizás en un día ves que no has avanzado demasiado pero has sido capaz de justificar todo aquello que harás por aquel proyecto. Que todo tenga sentido, es entonces cuando sabes que el que le ofrecerás al cliente es el que necesita.

Pero yo estaba hablando de cuando tienes una página en blanco para escribir y que tienes que escribir porque quieres publicar una nueva entrada en el blog. Tienes a la cabeza mil cosas y no te puedes concentrar demasiado. Pero haces un café y sin pensar demasiado te pones a escribir, dejas que todo fluya. Be water, my friend, decía Bruce Lee. Te paras y relees el que acabas de escribir. Te preguntes si esto es el que querrías que leyeran tus clientes, recolocas cuatro comas y te quedas satisfecha con el resultado. Cuál es el mensaje que quiero transmitir? Que todo cliente necesita un tiempo, que no ponemos en marcha proyectos para hacerlos de cualquier manera. Decides publicar esta entrada en el blog.

Normalmente, dejar que todo fluya es la mejor forma para trabajar.